martes, 1 de junio de 2010

EL ESPÍRITU DE LA LIGA DE CLUBS

Me imagino que todos los que seguís el mundo del judo, miráis de vez en cuando en la página de arajudo.com y allí regularmente aparecen las reflexiones del maestro José A. Guedea. Reflexiones que en sus inicios se volcaron en dos libros "Vivir el judo" I y II que os recomiendo a todos los practicantes.
Desde luego a mí no se me ocurren sus ideas y observaciones y ya llevo tiempo queriendo comentarlas con alguien.
En esta última ocasión reflexiona sobre la liga de clubs de Madrid y los profundos cambios que ha sufrido en los últimos años.
Ya he comentado que en mis primeros años era "suplente" de Soti en los Campeonatos de Madrid por equipos y en los primeros años de la liga también, hasta que él se fue a su propio gimnasio y competí en la liga hasta la temporada 2002/2003.
No sé las profundas motivaciones políticas que llevaron a fundar esta competición, pero por aquel entonces el Campeonato de Madrid se adelantó a enero y los clubs se quejaban de la desbandada de judokas en los tatamis que no se clasificaban para el Campeonato de España y además no existía la profusión de competiciones que hay ahora. Y para que los judokas se mantuvieran en activo y también prepararan los campeonatos individuales, se creó la Liga de clubs de Madrid
La semana pasada hice una exposición sobre mi vida deportiva y recalcaba ante mis compañeros de master como disfruté de este tipo de competiciones (por equipos). Había otros compañeros que fundaron sus propios gimnasios y se fueron a competir con sus alumnos, a otros, simplemente no les motivaba esta competición por las razones que fueran e incluso un año se hicieron fusiones que acabaron más o menos como el rosario de la Aurora.
Pero el espíritu de equipo de gimnasio se ha mantenido desde que somos Bushidokwai y la máxima expresión ha sido el equipo de chicas de esta temporada. Con algunas bajas también por diferentes motivos que respetamos profundamente, las chicas han competido en las dos categorías de la Liga, Nacional y Autonómica y se puede afirmar que han cumplido con Mención de Honor. Los años, la vida laboral, el maldito tiempo en Madrid que nos hace ir corriendo a todos sitios, puede que haya evitado compartir más horas de tatami todas juntas, pero al final y superando adversidades de toda índole cada una ha puesto su granito de arena para llegar hasta aquí. Y espero que a partir de ahora esa relación de amistad y compañerismo dure muchos años. Chapeau (no sé cómo se dice en japonés).

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