Esta mañana parecía un día propicio para hacer una rodada larga, pero después del lamentable inicio de diciembre con sólo una sesión de carrera, no parecía lo más propicio. Pero al salir me he acordado que hoy era el Trofeo Akiles en la Casa de Campo y en vez de ir al circuito habitual, he salido en sentido contrario de las agujas del reloj para “ver” la carrera. El caso es que al llegar al Lago anunciaban dos minutos para la salida y he pensado que no estaría mal dar una vuelta por Garabitas acompañado de un puñado de corredores y hacer una carrera emblemática del circuito madrileño. Me he puesto a cola de pelotón para no molestar y he salido sin dorsal. A un ritmo muy lento, pero ya desde el principio pasando a gente que iba muy relajada. Las dos subidas me han costado un poquillo, pero la bajada ha sido rapidilla, lo malo la acumulación de kilómetros. He seguido la carrera hasta el 8,5 y he salido por la puerta de Dante, pero en la cuesta mis pies han dicho basta. Casi 13 kms. para esta mañana dominical.
Han pasado 28 años desde esa primera vez que corrí el circuito Akiles, donde tengo mi m.m.p. en 10 kms. con 38´ a pesar de las cuestas.
Desde luego han pasado muchas, muchas cosas, pero la Casa de Campo continúa en su sitio y sigue siendo válvula de escape a esta ciudad que nos mata.
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