sábado, 22 de enero de 2011

AGUJETAS INCREIBLES

Uno de los efectos de hacer una clase de judo después de tanto tiempo es volver a descubrir que los músculos que creías "muertos" siguen ahí, y el dolor de las agujetas del día siguiente te hace sentir todavía vivo y con la ilusión de poder volver a poner en marcha la maquinaria.
Menos mal que las carreritas ayudan a mantener la bomba en mejor o peor funcionamiento y no llegas a arrastrarte del todo por el tatami.

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